Lejos de Irandor

3) EL VIEJO MOLINO

Bob el Sonriente

La curiosidad de los jóvenes que se encontraban en el albergue hizo que quisieran investigar un poco más sobre el tema. Al parecer el oso había irrumpido la aldea en reiteradas ocasiones y se había llevado medianos como trofeo. Los rastros de sangre mediana eran pruebas suficientes para sospechar. Esa misma tarde gente del lugar iba a dirigirse hacia el viejo molino para investigar que estaba pasando realmente. Preguntando a los lugareños decidieron que lo mejor era ir a ver qué pasaba con el Oso antes del atardecer, el explorador podría guiarlos por la senda correcta y llegar hasta el molino en pocas horas. Adelantándose y ante la negativa del mediano que estaba en la habitación, los tres jóvenes tomaron rumbo suroeste, caminando unas dos millas hasta llegar a colina donde se encontraba el viejo molino y donde se supone que vivía Bob, el sonriente.

El viaje fue tranquilo, en dos horas y a paso firme llegaron a la zona como lo habían planeado. Su primera aventura había comenzado. Era todo un camino en ascenso con espesura seca de medio metro y en algunos lados más alta aún. Al fondo podían verse las aspas del molino. Las montañas rocosas rodeaban el follaje dejando una suerte de cajón sin salida detrás de la construcción. De un lado había montaña, del otro un acantilado con caída al río Rocatorrente. Con cierto eco se podía escuchar la correntada. Antes de llegar a la edificación notaron la presencia de Trasgos que jugaban entre ellos arrojándose piedras. Sigilosamente y sin atemorizarse intentaron acercarse más. Nú arrojó una piedra cerca de ellos para llamar la atención, los Trasgos ahora sabían que había intrusos. Todo parecía encajar en que los Trasgos tenían algo que ver con el oso y la desaparición de los medianos de Espumablanca. Ya sin mucha salida para retroceder, los jóvenes lucharon con los Trasgos que estaban armados con arcos y espadas. El pícaro sorprendió escondido en la maleza a uno y acabo con él, El monje lucho desde el suelo con otros dos mientras el explorador era carnada de los arqueros que tiraban flechas a distancia. Se destreza le permitió esquivar algunos disparos pero terminó siendo herido gravemente y cayó al suelo inconsciente. Tres flechas certeras pudieron derribarlo. Una vez derrotados los 6 Trasgos, Nú y Talen pudieron socorrer al explorador y luego de un breve descanso y pensar que hacer decidieron esperar antes de entrar al molino. Podía ser muy peligroso hacerlo. Estaban un tanto asustados.

Luego de escuchar unas voces que se aproximaban, decidieron esconderse nuevamente en la maleza para no ser vistos. El líder Trasgo, que estaba disfrazado de mediano, y un esbirro se dirigían dirección al molino. Pero el poco sigilo de nuestros héroes y los cadáveres en el suelo hicieron que sean vistos. El líder corrió rápidamente hasta el molino y se escondió dentro de él. La puerta del mismo estaba abierta. El explorador y el pícaro tuvieron una intensa pelea cuerpo a cuerpo con el esbirro acompañante durante algunos minutos, mientras Talen se acercó sigilosamente hacia el molino. Al arrimarse a la puerta pudo ver a tres Trasgos armados adentro y al oso que dormía pegado a la escalera que daba al segundo piso del molino. Olor a pescado y moho salían de adentro. El suelo estaba cubierto de huesos y algunos escombros. Los trasgos al parecer, cuidaban al oso para que no despertara. El monje usó sus acrobacias para intentar trepar por afuera hasta la ventana del segundo piso. Logró hacerlo con cierta dificultad trepando por las aspas del molino que eran de madera. Pero fue visto por los Trasgos que estaban dentro, alertándolos. Al entrar por la ventana del segundo piso, se encontró con una escalera de madera que bajaba a la planta inferior, un caldero encendido y sobre un pequeño catre de madera yacía un mediano vendado de pies y manos. Afuera los otros dos héroes seguían librando batalla con el Trasgo que los corría por la maleza. El explorador Edre no podía acertarle ningún golpe, estaba muy asustado. El monje logró calmar al mediano y prometió sacarlo con vida de allí, para ello, arrojó con violencia el horno por la escalera, provocando un incendio dentro del molino. El oso ante tanto alboroto despertó y su grito hizo eco en toda la zona. Los trasgos que estaban dentro del Molino huyeron colina abajo despavoridos. El mediano le contó todos los planes de los trasgos: su líder Tarpoo había entrenado a Bob el Sonriente para cazar medianos, disfrazando a sus propios trasgos de medianos, así el oso durante varias noches entró a la aldea Espumablanca y se llevó medianos los cuales fueron usados por Tarpoo para hacer estofado en el molino. Menudo plan malvado!!!.

Cuando el pícaro y el explorador derrotaron al Trasgo afuera, lograron intimidarlo para que confesara como frenar al oso, según pudieron averiguar la comida podía calmarlo. Talen intentó bajar por la ventana del segundo piso trabando con su bastón las aspas del molino, pero éstas cedieron y pudo ser alcanzado por el oso que de un garrotazo lo arrojó al suelo lastimándolo. El mediano quedó atrapado en la ventana sin poder bajar. El molino cada vez se llenaba más de humo. El pícaro mientras tanto intentó distraer al oso usando sus dagas, pero solo logró enfurecerlo más. Edre se acerco para intentar atacarlo y logró cortarlo con su espada, pero un feroz ataque con sus garras lo volvió a dejar inconsciente en la maleza. El monje aprovechando la distracción logró volver a la base del molino y usando su soga en forma de polea logró bajar al mediano justo a tiempo.

Y cuando a lo lejos parecía llegar la ayuda, los tres jóvenes se encontraron con que era Tarpoo y un gran grupo de Trasgos que llegaban a escena desde debajo de la colina, nuestros héroes estaban encerrados en el cajón entre los Trasgos, el oso y el molino. Solo una alternativa les quedaba para sobrevivir…….saltar por el acantilado!!!. Sin pensarlo mucho, ataron como pudieron  del brazo al explorador inconsciente, el monje fue el primero en saltar al agua desde casi veinte metros de altura sin soltar la soga que del otro extremo sujetaba al explorador. Edre moribundo fue arrastrado hasta caer por el acantilado por el peso de Talen. El mediano rescatado fue quien luego saltó al agua y el pícaro esquivando las garras del oso y las flechas de los Trasgos fue el último en arrojarse, soltando un grito que decía “Adios Tarpoo!!!”. Las cosas no habían salido como esperaban para los aventureros inexpertos, acababan de vivir una experiencia cercana a la muerte y ahora estaban sin rumbo intentando sobrevivir a una caía casi mortal y con un compañero al borde de la muerte.

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estebangabrielmoschini

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